Aguamanil es de esos vestidos que hablan de lo hecho despacio y con mimo. Cada nervio del canesú está realizado a mano, uno a uno, haciendo que no haya dos vestidos exactamente iguales.
Confeccionado en lino natural, conserva las pequeñas imperfecciones y los característicos nidos propios de esta fibra, que forman parte de la belleza y autenticidad del tejido. El cuello cuadrado se remata con una delicada puntilla de bolillo en blanco, que también encontramos en el bajo y en las mangas de farol, trabajadas igualmente a base de nervios.
La falda, rizada y con poco vuelo, mantiene esa sencillez elegante que hace que Aguamanil sea un vestido para guardar y recordar.
Recomendamos llevarlo siempre con un cancán de poco vuelo de nuestra firma, que ayuda a conseguir la caída y la silueta del vestido.
Como complementos, nuestras lazadas y fajines en tejidos nobles, como las bámulas de algodón, así como nuestros complementos de punto y cruces artesanales en tonalidades muy Dímelo, terminan de completar el conjunto.